Detractor Jimenez Maggiolo

Articulo publicado en aporrea, que dio origen al Derecho a Réplica en tres artículos que se enumeran a continuación:

http://www.aporrea.org/actualidad/a128847.html

Medicina e Historia
El informe final sobre la muerte del Libertador Simón Bolívar de la Comisión Investigadora (XII)
 
Por: Roberto Jiménez Maggiolo
Fecha de publicación: 22/08/11

“El que miente no reflexiona la obra

que emprende, pues tiene que inventar

mil mentiras para sostener la primera”

Isócrates

XII

Desde las dos cartas después de la enfermedad en Pativilca, una a Sucre i otra a Santander que ya cité, donde ya recuperado del grave cuadro nosológico que padeció, le dice al Gran Mariscal que, está convaleciente, pero “se halla mui cansado, viejo i que ya no tiene nada que esperar de su suerte,” i a Santander, que “mis años, mis males y el desengaño de todas las ilusiones juveniles, no permiten decidir ni ejecutar otras resoluciones”, Bolívar durante los años 1827 i 1828 tiene un tiempo de relativa mejoría o buena salud. Sin embargo, después de Ayacucho, cuando yendo hacia Lima, parece que sucedió algo que produjo la anécdota de las tres etcéteras. Entonces, en carta a Santander el 9-2-25, i después de haber disfrutado de la vida social en Lima, luego de varias quejas físicas i morales, le dice: “yo me canso de nada y con una facilidad extraordinaria”.

Ese tiempo de la vida social en Lima, con la alegría del triunfo, fue exigente. Se refiere que no sólo en la capital sino en muchos pueblos del sur del Perú, se celebraron fiestas, banquetes, toros, teatro, etc., i que la quinta La Magdalena se convirtió en el centro social de Lima, siendo Bolívar la atracción de hermosas mujeres, que lo colocaron en serios problemas con su amada Manuelita., resumido en la obra de Beaujón, hasta los rasguños que le propinó la bella limeña por celos al Libertador. En los meses i años siguientes no son muchos, pese a que dice se ha propuestos hacer jornadas cortas porque el soroche le hace desagradable los trayectos, i en muchos pueblos lo reciben con agrado i entusiasmo. A Salom le escribe diciendo que su salud es buena, no exagera males, aunque cuando le escribe a su hermana María Antonia el 12 de diciembre de 1825 le ha advertido que procuren conservar la fortuna “porque a Uds., les puede fallar cuando menos lo piensen, pues de un momento a otro puedo morir” aunque meses después le dice “yo estoy bueno”. Sin embargo, como su enfermedad –que obviamente ignora su naturaleza− tiene etapas de aparente buena salud i otras de recaídas. Así en 1827 le escribe a Restrepo:”Estoy muy cansado, mi querido amigo, y ya no puedo soportar el peso del servicio público” (Carta a José M. Restrepo, 6 de marzo de 1827). I en carta a José Fernández Madrid, por aquellos mismos tiempos, se refiere a que los problemas del Gobierno en sus aspectos políticos “le provocan cansancio y malestar general sin características definidas y por otro lado mis esfuerzos pasados han agotado mi energía”, a pesar de que llega a Bogotá sin novedad., i su salud parece haber mejorado bastante. I el 16 de noviembre la ciudad sufre de un terremoto que la ha dejado desamparada, aunque él lo ha pasado en su casa quinta la Magdalena, sigue bien i lo comunica a su hermana María Antonia. Esos son tiempos en que la salud tiene altibajos como lo comunica al General Briceño Méndez i más adelante a José Rafael Arboleda, en cuya casa ya vimos que pasó los tiempos de Navidad, en 1929. Todos los pormenores de su salud en aquellos años 28 i 29, pueden consultarse con fecha de cartas i destinatarios, en la obra de Beaujon El Libertador Enfermo, para no extenderme más.

Sin embargo hai que referirse, en relación a la salud i no detalles del atentado que, después de estar en Bogotá i de comunicar a María Antonia no tener novedad en su salud, en septiembre de 1828 se presenta el más grave de los atentados contra la vida del Libertador, a los cual él se refiere así: “En septiembre de 1828 sufrí uno de los males que más repercuten en la salud de los hombres, el atentado contra la fe, la explosión de la intriga y la ambición conducida por el filo áspero de puñales traidores; tal fue mi mal del 25 de septiembre de 1828, cuando un grupo de asesinos a fuerza de pistolas asaltaron el Palacio de San Carlos de Bogotá, para asesinarme, dejando tras sí el cadáver del coronel Ferguson, los tendones seccionados de la mano de Andrés Ibarra, y los cadáveres de anónimos servidores de la guardia del Palacio. Es noche yo me sentía quebrantado y me había recogido temprano con la grata compañía de Manuelita Sáenz quien había acudido a mi habitación por insistente llamadas de mi instinto; dejadme que deje a Manuelita relatarle el suceso que marca hito de mi salud en declive. (El subrayado es mío). Todo tomado de las Memorias, del General O’Leary. La conspiración le fue denunciada a Manuelita por una señora que se acercó a la casa, diciéndole lo que tramaban i que se reunían en la casa de la Moneda. El Libertador estaba en cama resfriado. Sabemos cómo Manuela hizo saltar al Libertador por una ventana, i huyendo, estuvo escondido debajo del puente del Carmen, guiado por su repostero que con casualidad le encontró en la calle; pasó horas en un riachuelo con aguas sucias estancadas. Cuando sofocado el proceso asesino, Bolívar regresó al Palacio como a las 4 de la madrugada, se cambió de ropa i quiso dormir, pero no pudo, preguntando a cada rato sobre lo ocurrido i porque tenía fiebre.

Don Joaquín Mosquera que al saber de los sucesos ocurrió al Palacio, dice que Bolívar, “viniendo a mi encuentro con un semblante pálido y melancólico, observé que estaba afectado por una tos seca pulmonar, y procurando no dejar conocer mi alarma, le pregunté si ya se había dado un baño caliente a los pies para mitigar aquella tos y prevenir en tiempo las malas consecuencias de la humedad que durante la noche había cogido en el Río San Agustín. Me contestó: no he aplicado nada ni me he desayunado, y serían las nueve del día”. (Mosquera, Tomás Cipriano de. Memorias sobre la Vida del general Bolívar). De allí en adelante siguen los cuidados que le proporcionaron, los alimentos, etc., aunque no habían medicamentos para una enfermedad que le tenía pálido, demacrado i mui débil, pero no se conocía con certeza qué enfermedad padecía, aunque los síntomas visto desde tiempos mui posteriores, eran de una afección pulmonar. O mejor, una tuberculosis. Invito al lector interesado a leer el libro que he citado de Oscar Beaujón. Por eso, en la ignorancia médica de aquellos años, se atribuían ciertos achaques acorde a los sufrimientos padecidos, ataques biliosos, reumatismo, etc., a punto de que en ocasiones se refirió a “su esqueleto viviente”. Por eso en esta obra, al principio se citan los Antecedentes Hereditarios, los Servicios Militares desempeñados i al final los Antecedentes Traumáticos, Venéreos (Bolívar no padeció enfermedades venéreas; se supo cuidar en Europa, en su tiempo juvenil de aventuras) i hasta de los Hábitos. I para concluir ese buen estudio, en el Capítulo III, expone una CRONOLOGÍA DE LOS ANTECEDENTES PATOLÓTICOS DEL LIBERTADOR; en el Capítulo IV, NOSOLOGÍA DE LAS ENFERMEDADES DEL LIBERTADOR Y EL POSTRER ALIENTO; en el Capítulo V, OTRAS MANIFESTACIONES PATOLÓGICAS; i por último, en el breve Capítulo VI, TERRENO BIOLÓGICO DEL LIBERTADOR. Todo con bibliografía, reseña de cartas, etc.

Sin embargo, fuera de las grandes i buenas Biografías del Libertador, que son muchas, i en varios idiomas, existen por lo menos unos doce libros especialmente dedicados a estudiar la enfermedad i muerte de Simón Bolívar, entre ellos el de Carbonell (2), de Martínez Zuleica, Humberto Gutiérrez, José E. Molinares Senior, R.D. Silva Uzcátegui, José Izquierdo, Ciro Vega Aguilera, Andrés Soler, etc., i los que cito los tengo en mi biblioteca i los he leído. Encima de eso, muchísimos trabajos sueltos; por ejemplo, mi padre el Dr. Juan B. Jiménez, escribió sobre la primera obra de Carbonell, refutando algunas ideas que no admitió, i muchos historiadores en el Zulia, han hecho lo mismo comentando la muerte del libertador, o novelas como El General en su laberinto, de Gabriel García Márquez. Otras veces he conversado eso con amigos historiadores, como el desaparecido Vinicio Romero Martínez, su padre Adolfo Romero Luengo, su tío el poeta Manuel Martínez Acuña, o miembros de la Bolivariana i de la Academia de la Historia del Zulia como Nerio Belloso, Orlando Arrieta, Nava Urribarrí, etc. Sabemos también de muchos autores colombianos, algunos médicos, que han propuesto otras causas de muerte, más racionales, o procesos que complicaron una enfermedad fundamental, que amerita estudio por ser posiciones más serias, pero la que quiere imponer el Sr. Jorge Mier Hoffman, para justificar el negocio que ha hecho con la figura del Libertador, es admisible. Sin embargo, he recibido dos correos electrónicos o email, donde insiste en el título en negritas: LA HISTORIA AL ALCANCE DEL PUEBLO: al Libertador lo mataron. La primera vez, en correo suyo i la segunda vez con “tedejo,tedejo” (¿?) pero no lo publica en Aporrea ni en prensa. A este señor, que se pasa de aparente retador como historiador (de lo que no tiene ninguna cualidad desde mi punto de vista de la Filosofía de la Historia) no le quiero contestar más. He expuesto mis ideas razonadamente i punto; pero en su afán de de establecer un dogma, o más trivial, de mantener una mentira de con mil mentiras más como dice el pensamiento de Isócrates, le voi a puntualizar lo siguiente: usted en sus delirios, pretende una nueva Revolución de la Historia, tal como la Revolución de la Física Clásica (que debe ignorar que fue eso) o la Revolución Industrial que dio origen al pensamiento marxista o a la aparición de Carlos Marx, queriendo componer los entuertos graves que trajo esa revolución. Pero Ud., es una bacteria al lado de Maxwell i Einstein, i de Marx i Engels. Su “revolución” son cólicos intestinales. Pretende que todas la Biografías del Libertador están equivocadas; todos los Estudios Históricos como los de Salcedo Bastardo, Vicente Lecuna, Baeza Flores, Rufino Blanco Fombona, etc., etc., están errados. Lo mismo los Archivos de Daniel Florencio O’Leary, los Archivos Nacionales de los Países Bolivarianos, el Archivo de Indias, i todas las cartas del Libertador son apócrifas o mienten descaradamente. Es una revolución que botando libros o papeles, se haría una o varias pirámides egipcias. El revuelo es mayúsculo: BOLIVAR FUE SECUESTRADO POR UN BARCO PIRATA DE ALGÚN GOBIERNO ENEMIGO (¿USA?), FUSILADO EN LA SELVA I EL SR. MIER, DESCUBRIÓ EL SITIO DONDE FUE ENTERRADO. Los científicos se equivocaron con la identificación por el ADN. Ese cadáver, no es el del Libertador. Hai que irlo a sacar de la selva, a ver si quedan restos. Esto, porque además, no hai prueba alguna sobre un posible envenenamiento i ya eso está confirmado. El cadáver no tiene lesiones de balas, presumo, porque se hacían simples amagos, i el que iba a ser fusilado moría del susto sin recibir un impacto. Eso lo sabe mui bien el señor Mier, que demuestra ser un sabio. En consecuencia:

i.- ¿Por qué el Sr. Jorge Mier Hoffman no se presenta con todas esas pruebas a la Academia de la Historia, a la Asamblea Nacional, al Tribunal Supremo, al Ministerio Público, a los Colegios Profesionales, o al Pueblo en el Poliedro, i prueba su tesis de ¡A Bolívar lo mataron!..?

2.- ¿Por qué este maravilloso explorador, arqueólogo, historiador, i técnico en computación, no organiza un grupo de expertos i los lleva al sitio en la selva a rescatar los auténticos huesos del Libertador?

3.- ¿Por qué no va luego a España, a las Academias, a las televisoras enemigas de Venezuela, al Archivo de Indias, al Escorial i a cuanta institución se le ocurra, i demuestra que nadie aquí sabe de historia, ni de la vida de Bolívar, a excepción de él?

4.- ¿Por qué en vez de refutar mis escritos de manera creíble i comprobable, me manda panfletos por correo electrónico i trata de retarme?

¡No señor Mier! ¡Aquila non capit muscas! Como dice el presidente Chávez a tanto opositor sin categoría para enfrentarlo con mentiras. Ud. No tiene credenciales ni cultura suficiente para polemizar conmigo, además que no lo merece ni como persona por la forma en la cual se desempeña. Adopte para vivir la divisa de Jean-Jacques Rousseau: Vitam impedere vero: consagrar la vida a la verdad.

DERECHO A RÉPLICA

PRIMER ARTICULO

SOBRE LA MUERTE DE BOLIVAR

 

Los Expedientes X de la Academia de la Historia

¡¡¡A Bolívar lo Mataron!!!

Por: Jorge Mier Hoffman

http://www.aporrea.org/actualidad/a128864.html

http://www.aporrea.org/actualidad/a128862.html

 

SR. ESTANISLAO VERGARA.

“Dentro de tres días me voy hacia Santa Marta ¡por hacer ejercicio! por salir del fastidio en que estoy y por mejorar de temperamento·

Cartagena 25 de septiembre de 1830

Carta escrita por Simón Bolívar, faltando 2 meses y 23 días para morir de tuberculosis, como asegura la Historiografía Tradicional

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 Como integrante del staff de historiadores de la Cadena History Channel, fui consultado sobre la opinión emitida por el Presidente Chávez, en momentos en que se leía el Informe de la Comisión designada para investigar el “Fallecimiento de Bolívar” ¡Y para sorpresa de los eruditos catedráticos de la historia! Chávez insistió en el debate al decir en Cadena Nacional:

¡Asumo la responsabilidad ante la historia… A Bolívar lo Mataron”

Como se dice en el argot criollo “Chávez le aguó la fiesta” que ya celebraban en la Academia Nacional de la Historia, puesto que lo dicho por la Comisión bendecía la historiografía tradicionalista que asegura que “Bolívar murió por Tuberculosis”

Y para socavar las dudas que dejó la opinión del Presidente, una lluvia de artículos están siendo publicados, donde se presentan cartas, cartas, y más cartas, que escribió Bolívar, desde el 8 de mayo al 17 de diciembre de 1830, donde se puede leer el pesimismo y la pesadumbre que agobiaba el espíritu enfermo del Libertador.

¡Pero la verdad es otra!

La gesta independentista obligó al Libertador y sus colaboradores, a establecer un sistema de comunicación, utilizando claves y códigos, que no podían ser descifrados por los españoles… Pero la red realista contaba con espías y curas en las sacristías, que filtraban la información obtenida en los confesionarios, so pena de la excomunión.

¿Y cómo contrarrestó Bolívar esta red de espionaje?

Muy simple… Se generaba más de una carta, a distintos destinatarios y distinta información… De allí el éxito de la liberación de Nueva Granada, ya que Bolívar escribió que iba a Cúcuta con Páez, mientras a sus oficiales les comunicaba el paso de Pisba, para sorprender al general José maría Barreiro, que nunca se imaginó la estratagema del Libertador.

La misma argucia impactó el en ánimo de los oficiales del Libertador, cuando reflexionaba en Pativilca, donde sus oficiales llamaron con urgencia a Manuelita, ya que todos lo veían agonizante… Y cuando llegó el momento culminante de implorarle que regresara a Venezuela, porque todo se había perdido en el Perú, Bolívar respondió:

-¡Aún me falta algo por hacer!

-¿Qué quiere hacer su Excelencia, que no haya hecho todavía?- Le pregunta su médico.

- A lo que responde Bolívar con determinación: ¡¡¡TRIUNFAR!!!

Y de inmediato, ordenó ensillar su caballo para triunfar en Junín y Ayacucho.

¡¡¡Ese era Bolívar!!! Un hombre impredecible en la acción y persistente hasta la terquedad

Por lo tanto… Es verdad todo lo dicho por el Presidente Chávez, que no sólo es un asiduo lector, sino que es un inquisidor de la historia manipulada, un gran conocedor de la trayectoria de Bolívar y un apasionado de la Vida y Obra del Libertador, tal cual le respondí al representante de la Internacional History Channel… Y como dijo Chávez yo también digo:

¡A Bolívar lo Mataron!

Es una verdad que impacta en las mentes obsesionadas en la Academia Nacional de la Historia, y de muchos historiadores del entorno del Gobierno, para que no se abra la Caja de Pandora del asesinato de Bolívar, porque ello significaría echar al balde de la historia tergiversada, toda la mentira de la Tuberculosis y de muchos personajes que se dijeron fieles al libertador, pero que fueron los cómplices de la conspiración.

Por ello, así como en ésta tribuna se han publicado cartas que “demuestran que Bolívar agonizaba”… Aquí les traigo sólo una muestra que dicen todo lo contrario.

GENERAL RAFAEL URDANETA

He tenido la honra de recibir la misión de los señores coroneles Vicente Piñeres y Julián Santa María, que se han servido presentarme las actas del 2 y 5 de septiembre del corriente año, por las cuales me llaman a la capital (Bogotá) para que vaya a presidir los destinos de la República, que desgraciadamente ha quedado sin gobierno por haberse disuelto el que lo regía, quedando así acéfala y en la completa anarquía (…) Desde luego me pondré en marcha para esa capital (Bogotá) a reiterar mis protestas solemnes de obedecer las leyes y las autoridades constituidas, hasta que las elecciones constitucionales nos proporcionen los beneficios de un cuerpo legislativo y de los nuevos magistrados que nos den los sufragios (…) Hasta que llegue ese momento deseo servir únicamente como ciudadano y como soldado.

Cartagena 18 de septiembre de 1830

Carta escrita por Simón Bolívar, faltando 3meses para morir de tuberculosis, como asegura la Historiografía Tradicional

CORONEL CASTELLI

He recibido la apreciable carta de Usted participándome los sucesos que han tenido en esa Capital (Bogotá) durante la reacción que terminó por la victoria del Santuario y la ocupación de la Capital. Usted verá por mi Proclama que he respondido al grito de la patria; y además marcho a la cabeza de 2.000 hombres a restablecer el orden donde quiera que esté turbado. Mis antiguos compañeros me volverán a ver a su lado participando de sus peligros y de sus trabajos ¡Muy pronto me tendrán ustedes por allá!

Cartagena 18 de septiembre de 1830

Carta escrita por Simón Bolívar, faltando 3meses para morir de tuberculosis, como asegura la Historiografía Tradicional

COMENTARIO: A tres meses de morir por tuberculosis, según Révérend y los eruditos catedráticos de la historia, Bolívar no menciona para nada la enfermedad, sino todo lo contrario, habla de que va la cabeza de un ejército de ¡DOS MIL HOMBRES! dispuesto a restaurar la paz en Colombia y Venezuela. Es un Bolívar altivo, sagaz y guerrero, que añora entrar a la lucha armada para retomar el camino de la revolución por la unidad de Colombia. Entonces surgen las preguntas: ¿Si estaba enfermo cómo se explica que vaya a la cabeza de un ejército? ¿Qué pasó con ese ejército cuando llegó a Santa Marta?

Estas son sólo tres de las 20 cartas que nos presentan a un Bolívar saludable, altivo, guerrero y dispuesto a invadir a Maracaibo para enfrentar a La Cosiata comandada por Páez… Cartas que iré presentando y que esconden los furibundos historiadores que insisten en asegurar, que el Bolívar que colocaron en el Panteón Nacional, es el Bolívar que Páez, José María Vargas, Locadio Guzmán, y los demás integrantes de La Cosiata, celebraron la muerte de Bolívar, publicando en la Gaceta de Venezuela, no por causa de la Tuberculosis, sino por “Un Chancro en el Culo”, tal cual quedó escrito para la historia y las futuras generaciones.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ..!

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SEGUNDO ARTICULO

SOBRE LA MUERTE DE BOLIVAR

 

La Verdad sin Tapujos ni Manipulación

LA HISTORIA AL ALCANCE DEL PUEBLO

¡¡¡A Bolívar lo Mataron!!!

Por: Jorge Mier Hoffman

http://www.aporrea.org/actualidad/a128863.html

CORONEL CASTELLI

Usted verá por mi Proclama que he respondido al grito de la patria; y además marcho a la cabeza de 2.000 hombres a restablecer el orden donde quiera que esté turbado. Mis antiguos compañeros me volverán a ver a su lado participando de sus peligros y de sus trabajos ¡Muy pronto me tendrán ustedes por allá!

Cartagena 18 de septiembre de 1830

 

(Carta escrita por Simón Bolívar, faltando 3meses para morir de Tuberculosis, como asegura la Historiografía Tradicional)

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Para la historiografía tradicional, arcaica y desactualizada, la muerte del Padre Libertador pende del hilo de Don Joaquín de Mier, en cuya Quinta San Pedro Alejandrino se asegura murió Bolívar por Tuberculosis, porque así lo declaró Alejandro Próspero Révérend, quien se hizo llamar “Médico de Cabecera del Libertador”.

Es la historia oficial que ha sido contada durante 180 años por los más connotados historiadores, la cual se resume en tres postulados, que, como pilastras de acero, sostienen todo lo que se ha escrito sobre la muerte de Bolívar:

1. Joaquín de Mier: El gran Admirador y Benefactor de Bolívar en su agonía.

2. Révérend: El Médico que atendió a Bolívar en su enfermedad.

3. La Tuberculosis: La causa de la muerte de Bolívar.

Postulados que, a juicio de la historiografía tradicional, son intocables, incuestionables e irrefutables, no obstante, que no se fundamentan en opinión de testigos ni crónicas de la época… Ni tampoco fue una historia recogida del entorno íntimo del Libertador… es decir… que si bien es cierto, sobre Bolívar y su gesta independentista se plasmaron en papel mil historias y un sinfín de historietas, sobre su muerte ¡Sólo una persona escribió! y ese fue Révérend… con el agravante, que no lo hizo al momento de los acontecimientos, sino ¡36 años después y en París! Cuando en 1866 publicó sus Memorias… Y no por iniciativa propia, sino a solicitud de un “Mier”, de nombre Miguel Devengoechea de Mier como lo señala el Prólogo del Libro.

El Postulado de este Capítulo:

JOAQUÍN DE MIER

La Nota Oficial que se dio sobre la muerte de Bolívar el 17 de diciembre de 1830, no señaló Santa Marta, ni San Pedro Alejandrino y ni la Tuberculosis como la causa de la muerte… En Venezuela se le ubicó en la Villa de Soledad en Barranquilla… Y el 21 de enero de 1831, a un mes del fallecimiento, se dijo que fue por “Un Chancro en el Culo”, tal cual señaló la Gaceta de Venezuela.

Desde que Révérend dio a conocer los detalles de la muerte en 33 boletines y un Protocolo de Autopsia, la historia oficial sobre la muerte del Libertador se consolidó en una barrera infranqueable para la investigación, donde se hallan los más connotados defensores de esos tres Postulados… ¿Por qué? Porque cuestionar algunos de los tres postulados cambiaría la historia ¡Y por consiguiente! develaría una Conspiración que ha sido intencionalmente ocultada, Bolívar ya no sólo sería el Padre de la Patria y El Libertador, sino que ascendería el empíreo inmortal de los mártires; pero sobre todo, expondría al escarnio histórico a ilustres personajes que se inmortalizaron con la mentira de la Tuberculosis ¡Es decir! Que para los enconados eruditos de la historia, no se trata de reivindicar su muerte como vilmente fue publicada en la Gaceta de Venezuela de una manera humillante, vulgar y soez, sino que para la historiografía tradicional, es más importante defender la mentira que han publicado por 180 años.

¡Es el prestigio personal sobre la vindicta de un Magnicidio!

El primero en hacerse eco de lo escrito por Révérend fue Joaquín Posada Gutiérrez, un oficial al servicio del Libertador, quien llegó a ser Gobernador de Santa Marta y un aliado incondicional de Joaquín de Mier. Sus escritos se convirtieron en una Biblia para Indalecio Liévano Aguirre, que como colombiano de la corriente santanderista, hizo de la agonía de Bolívar una tragicomedia que inspiró a García Márquez a escribir “El General en su Laberinto”, donde nos presenta a un Bolívar enfermo, fracasado, vilipendiado y agonizante, que se entregó a la muerte antes que seguir sufriendo el dolor de la felonía: Es la mentira de un Bolívar “Longaniza” que vagaba como un sonámbulo irascible por la frustración de no ver su obra cumplida… Es la mentira de un Bolívar tuberculoso que celebra la Academia de la Historia en su empeño de defender a ultranza lo escrito por Révérend, y para ello, se han compilado obras y cátedras de medicina para defender a Joaquín de Mier y CERTIFICAR lo escrito por ese personaje francés, como ocurrió el 13 de febrero de 1964 donde asistieron: el presbítero Pedro Pablo Bartola, el coleccionista de Bolívar Alfredo Boulton; y los doctores José Ignacio Baldó, Oscar Beaujon y Blas Bruni Celli, para presentar sus conclusiones sobre el Protocolo de Autopsia escrito por Révérend y la Tuberculosis ¡Y basado en toda esa mentira! La historiografía ha elaborado un malabarismo literario con títulos pomposos para defender los tres Postulados: Joaquín de Mier, Révérend y la Tuberculosis.

¡Esta es la MENTIRA develada con PRUEBAS!

PRIMER POSTULADO: Révérend dice en sus Memorias que Joaquín de Mier era un benefactor y admirador de Simón Bolívar; y por tal razón, ofreció su barco, su casa y su fortuna, para auxilio al augusto enfermo que agonizaba por Tuberculosis. “Invitación que Bolívar aceptó gentilmente” a decir de Révérend y una carta de su autoría.

MENTIRA!!! La aparición de documentos originales de inestimable valor histórico, obtenidos en los últimos años de mis investigaciones, develan la primera mentira que se ha repetido una y mil veces; y por lo tanto podemos asegurar que Joaquín de Mier no fue el benefactor de Bolívar ¡Y por lo tanto! No es verdad lo que dijo Révérend ¡Pero aún hay más! Joaquín de Mier era un enemigo y un resentido de Bolívar.

¡Y aquí están las Pruebas!:

NOMBRAMIENTO OFICIAL en papel membrete de la Corte Real de España, con sello y firma del rey Fernando VII de España.

OBJETIVO: Documento donde designa a Don Joaquín de Mier como Comandante en Jefe del Batallón de Milicias de Santa Marta para combatir a Simón Bolívar.

ACTA OFICIAL del Virrey Don Francisco de Montalvo, Capitán General de España en Nueva Granada, con su firma y Sello Real pre-impreso en papel de seguridad. OBJETIVO: Condecorar al español Don Joaquín de Mier por sus servicios prestados a la Corona española en contra de los republicanos.

ACTA DE RECONOCIMIENTO emitido por Don Pedro Ruiz de Porras, Primera Autoridad de Santa Marta.

OBJETIVO: Condecora a Don Joaquín de Mier por sus servicios a favor del rey de España Fernando VII al combatir a los revolucionarios: General Mariano Montilla y al Almirante Brión, impidiéndoles tomar la Plaza de Santa Marta ordenada por Simón Bolívar.

CARTA DE SANTANDER a Don Joaquín de Mier, su estimado amigo, que le envía al asumir la Presidencia de Nueva Granada (Colombia), luego de su destierro por intentar matar a Bolívar, y como se sabe, Santander quería muerto al Libertador.

(Documentos Originales que fueron revisados, clasificados, fotocopiados y Certificados por el Archivo General de la Nación y el Dr. Arístides Medina Rubio por el Centro Nacional de Historia)

Son documentos que demuestran que Joaquín de Mier era un español fiel a la causa del rey de España Fernando VII, en momentos en que Bolívar conducía la guerra de independencia ¡Pero no sólo Joaquín de Mier era un fiel soldado de España! sino que además había un rencor irreconciliable hacia el Libertador:

Por lo tanto ¡Joaquín de Mier no era un amigo de Bolívar como aseguró Révérend!

¡Y esta enemistad estaba justificada!

ESTA ES LA HISTORIA:

El padre de Joaquín de Mier era Manuel Faustino de Mier. Desde 1803 se desempeñaba como alcalde de Santa Marta; y en 1807 compra el “ingenio” San Pedro Alejandrino. Durante la Guerra de Independencia, Manuel Faustino de Mier tomó partido por la causa realista a favor de España. En 1813, luego de recuperarse de una enfermedad que padeció tres años atrás, viajó a Caracas a comprar armas para las tropas acantonadas en Santa Marta. A su regreso cae prisionero de las tropas bolivarianas. Manuel de Mier fue trasladado a Cartagena, tenía 47 años de edad, y nunca se supo de él luego de ser capturado. Temiendo la misma suerte para él y su familia, Joaquín de Mier huye a Jamaica hasta 1816; y para vengar la muerte de su padre, en 1817 el virrey Francisco de Montalvo nombra a Joaquín de Mier Capitán del Regimiento de Infantería de Santa Marta, rechazando el intento de las tropas republicanas de tomar Santa Marta, por lo cual fue condecorado por el rey de España, tal cual aparece en la documentación original a que me he referido.

Por lo tanto, es mentira lo dicho por Révérend, en cuanto a que Joaquín de Mier fue un amigo y un benefactor de Simón Bolívar… Ante esta nueva verdad y pruebas contundentes surgen dos interrogantes:

a) ¿Qué hacía Bolívar en la casa de un enemigo español?

c) ¿Por qué Révérend aseguró que Joaquín de Mier era amigo de Bolívar?

La respuesta es contundente: ¡Bolívar estaba allí en contra de su voluntad! es decir… Bolívar fue llevado por la fuerza y la traición de quienes le acompañaban ¡Y en esta Conspiración, Révérend, un empleado de Joaquín de Mier, jugó el papel clave para inventar una muerte por Tuberculosis!

¡Y lo más sorprendente! Es que sí hubo un Testigo de esa Conspiración… Un Testigo que escribió con lujo de detalles lo que ocurrió con Bolívar en Santa Marta: No lo escribió 36 años después de muerto Bolívar como lo hizo Révérend, sino a la misma hora en que ocurrieron los hechos.

Pero esa es la SEGUNDA PARTE de esta historia que causa desenfreno y desesperación en los pasillos irreverentes de la antigua edificación que albergó el Convento de los monjes franciscanos, hoy convertida en la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, donde se vociferan insultos e improperios contra todos los que osen refutar los rezos y preces que han sido sentenciadas por 24 individuos que se hacen llamar “números”, cuyos preceptos históricos, a juicio de ellos, deben constituir una oración en las Cátedras de Historia en todas las escuelas.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ..!

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TERCER ARTICULO

SOBRE LA MUERTE DE BOLIVAR

TUBERCULOSIS: la Clave de un Magnicidio

¡A Bolívar lo mataron!

Por: Jorge Mier Hoffman

http://www.aporrea.org/actualidad/a129243.html

General Pedro Briceño Méndez

(…) se está tratando de formar un ejército para reintegrar a Colombia (…) se nos ha dicho que el descontento aumenta en Venezuela por las reformas del Congreso de Páez (…) usted verá por mi Proclama, aunque no ofrezco mucho no ofrezco nada, sino servir como soldado (…) Si me dan un ejército lo aceptaré y si me mandan a Venezuela iré. Mientras tanto se están haciendo las elecciones conforme a la Ley, y, si acaso fuere nombrado constitucionalmente por la mayoría de los sufragios aceptaré, si me convenciera de que mi elección era verdaderamente popular.

Cartagena 20 de septiembre de 1830

 

(Carta escrita por Simón Bolívar, faltando 2 meses y 28 días para morir de Tuberculosis, como asegura la Historiografía Tradicional)

COMENTARIO: En esta Carta Bolívar se presenta como un soldado dispuesto a continuar la guerra ¡Y sólo por un mandato del pueblo! volvería a la Presidencia de Colombia… No es el Bolívar enfermo, fracasado y desgreñado que salió de Bogotá un 8 de mayo “con el rabo entre las piernas”, como lo pinta la historiografía oficial y los rostros decrépitos que dibujó José María Espinoza ¡Por el contrario! Es el Bolívar arrogante, altivo, lleno de vida y delirante que logró la emancipación de seis naciones en menos de siete años, tal cual pintó con ese rostro gallardo y ensordecedor, Antonio Meucci, artista italiano que lo visitó por esos días en Cartagena… Es un contrates de pinturas realizadas por dos artistas, y en la misma época, que pueden ser contemplados en la Fundación Boulton en la Plaza Panteón de Caracas: El Bolívar Decrépito de Espinoza o el Bolívar Gallardo de Meucci. La diferencia está, en que Bolívar posó para Meucci, mientras que Espinoza lo dibujó para la godarria bogotana que maldecía al Libertador.

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Pero la historiografía oficial no cree en el Bolívar que salió de Bogotá conduciendo un ejército para invadir a Maracaibo, sino en el Bolívar fracasado y enfermo que fue a morir a Santa Marta, en los brazos de Alejandro Próspero Révérend, quien dijo ser el “Médico de cabecera del Libertador”

Es la versión que ha sido contada durante 180 años por los más connotados historiadores, la cual se resume en tres postulados, que, como pilastras de acero, sostienen todo lo que se ha escrito sobre la muerte de Bolívar:

1. Joaquín de Mier: El gran Admirador y Benefactor de Bolívar en su agonía.

2. Révérend: El Médico que atendió a Bolívar en su enfermedad.

3. La Tuberculosis: La causa de la muerte de Bolívar.

El Postulado de este Segundo Capítulo:

LA TUBERCULOSIS DE BOLIVAR

Aun cuando la tuberculosis tiene su día, el 24 de marzo de 1882, cuando Robert Koch, ante los 36 miembros de la Sociedad de Fisiología de Berlín, presentó las bases científicas de la Tuberculosis, su padecimiento está señalado en la Biblia como un mal que devastaba a los pueblos… El Antiguo Testamento menciona a la Tuberculosis que afectó al pueblo judío durante su estancia en Egipto. Dice el Verso 22: “Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas”

La tuberculosis acompaña al hombre desde la más remota antigüedad, y ha representado más del 30 % de muertes por enfermedades, al ser considerada una de las más contagiosas, razón por la cual, desde siempre, las autoridades locales, al saber de un caso de Tuberculosis, lo primero que hacían era aislar al enfermo.

AÑO DE 1866 EN PARIS

Han transcurrido 36 de la muerte del Libertador, cuando un personaje francés, Alejandro Próspero Révérend, publica un Libro titulado: Memorias del Médico de Cabecera del Libertador Simón Bolívar.

En este libro, afirma que el Libertador murió por causa de una Tuberculosis… Pero sin embargo, hay un detalle sumamente importante: el médico Hércules Gastelbondo, que atendió a Bolívar durante más de un mes en Soledad y Barranquilla, nunca señaló que Bolívar padeciera enfermedad alguna, cuando lo despidió en el puerto de Sabanilla, en momentos en que abordaba el bergantín “Manuel” para trasladarse a Santa Marta.

Pero sin embargo, para la historiografía oficial ¡Bolívar murió de Tuberculosis! porque así lo afirmó Révérend, quien se hizo llamar “Médico de Cabecera del Libertador”

Ante esta afirmación, parecería inútil debatir lo dicho por este personaje francés ¡Y aquí lo sorprendente! Es precisamente la Tuberculosis la clave para denunciar las mentiras que escribió Révérend en sus Memorias:

Boletín Numero 1: Su Excelencia llegó a esta ciudad de Santa Marta a las siete y media de la noche, procedente de Sabanilla, en el bergantín nacional “Manuel”; y habiendo venido a tierra en silla de brazos por no poder caminar, le encontré en el estado siguiente: la enfermedad de Su Excelencia me pareció ser de las más graves y mi primera opinión fue que tenía los pulmones dañados. Santa Marta 1º de diciembre.

Boletín Numero 2: Su excelencia pasó mala noche, desvelado y tosiendo. Además de tener el cuello delgado, también tiene el pecho contraído, y agregando a estas señales la amarillez de su rostro, opiné que la enfermedad era un catarro pulmonar crónico. Santa Marta 2º de diciembre.

Como se puede leer en los primeros dos boletines, Révérend diagnosticó la Tuberculosis desde el primer momento: “Entonces fue cuando me llamó a su casa el General Montilla, y sin preámbulo me dirigió las palabras siguientes: Tengo el mayor interés de saber de usted, doctor, cuál es su concepto sobre la enfermedad del Libertador: dígame la verdad francamente y sin rodeos. Me recogí un momento para contestar tan imprevista pregunta: ¡Señor General! Con el más profundo sentimiento participo a Usted que la enfermedad del Libertador no tiene remedio, pues en mi concepto, como facultativo, la considero como TISIS PULMONAR llegado en último grado ¡Y esta no perdona!”

¡Y aquí lo increíble! Révérend en sus Memorias se contradice con dos anécdotas que develan la mentira de la Tuberculosis

PRIMERA ANÉCDOTA

En su Boletín número 6 del 6 de diciembre, escribe sobre el traslado de Bolívar, dada la gravedad de su Tuberculosis, cuando es llevado a la Quinta San Pedro Alejandrino a 5 kilómetros de la ciudad. En ese trayecto, Révérend describe un diálogo, cuando Joaquín de Mier hizo un alto para buscar a su esposa Isabel:

Al llegar a la casa de Joaquín de Mier, su esposa sale a recibirlo y le dice a su esposo:

- Joaquín… Tráeme al Libertador para conversar con él.

- ¡Imposible! Le dice Joaquín: – ¿No ves su estado? No puede dar un paso… Pero Bolívar, que estaba presenciado la escena, se bajó de la berlina para estrechar la mano de doña Isabel y rendirle su respeto, al momento en que le dijo a doña Isabel:

- Señora, aún me quedan fuerzas para ir a besar a Usted la mano.

Dice Révérend, que doña Isabel, impresionada con el gesto que expresaba un hombre moribundo, subió al coche para acompañarnos en el viaje a San Pedro, donde llegamos ya caída la noche.

Si era verdad que Révérend era médico y que diagnóstico la Tuberculosis en grado extremo ¡Nunca hubiera permitido! que Bolívar besara la mano de doña Isabel ni mucho menos permitido que todos viajaran juntos dentro de la misma berlina, respirando el mismo aire de un tuberculoso, ya que para esa época, los tuberculosos eran aislados ante el temor de una epidemia de contagio por el aire, y hasta sus ropajes eran quemados.

SEGUNDA ANÉCDOTA

La escribe Révérend en sus Memorias, la cual sucedió en la Quinta San Pedro Alejandrino, cuando la muerte por Tuberculosis era inminente:

El 13 de diciembre hubo una conferencia en la habitación del Libertador, de donde se saca la delicadeza de su olfato: Uno de sus más adictos amigos, el General J. M. Sardá se presentó para hacerle una visita de despedida. Sardá después de haber saludado, tomó un asiento cerca de la hamaca en donde estaba acostado el Libertador:

–General aparte un poco su asiento –Le dijo Bolívar.

Sardá se reculó algo.

–Un poco más –Insistió Bolívar.

Y así lo hizo.

–¡Más todavía! –Repitió Bolívar.

–Permítame Su Excelencia que no creo haberme ensuciado –Respondió Sardá, algo alterado, en respuesta a las palabras conminatoria de Bolívar.

–¡No es tal! –Replicó Bolívar– Es que usted hiede a Diablo

–¿Cómo a Diablo? –Protestó Sardá.

–Quiero decir a cachimba –Le respondió Bolívar.

–¡Ah! General tiempo hubo en que V. E. no tenía tal repugnancia cuando fumaba doña Manuela –Respondió con voz socarrona Sardá, que no se cortaba fácilmente, en remembranza a los tabacos que fumaba su compañera después de la comida.

–¡Sí! –Reflexionó Bolívar– Otros tiempos eran, amigo mío, ahora me hallo en una situación tan penosa, sin saber lo que es peor ¡Cuándo saldré de ella!

Si efectivamente Bolívar hubiera estado tuberculoso, donde el aire fresco y la buena ventilación son fundamentales para un paciente con los pulmones dañados, es absurdo pensar que uno de sus subalternos cometiera la imprudencia, el irrespeto y la desfachatez de fumar tabaco en la habitación del enfermo y menos delante del médico de cabecera ¡Eso es sencillamente inadmisible! Pero si todas estas evidencias no son suficientes, en la próxima entrega conocerán la versión de un testigo que estuvo en Santa Marta, y dejó escrito hora a hora lo que pasó con el Libertador.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ..!

Para mayores detalles, fotos y vídeos, visitar el siguiente Link:

http://brutopatia.wordpress.com/

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